jueves, 11 de junio de 2015

MISERIAS (DE EXPRESIÓN) AL DESCUBIERTO


1) En mi cuerpo mando yo. Esta expresión la suelen utilizar los/as abortistas, para justificar su violencia sobre el cuerpo de otro, absolutamente inerme y dependiente, por otro lado. A lo que cabe precisar que nadie manda en su cuerpo porque, de ser así, no cogerías ni un catarro. Tampoco envejecerías ni, mucho menos, morirías. A no ser que seas masoca y te guste el deterioro físico, padecer gastroenteritis o que te salga una hernia. 

2) Hay que hacer lo que te pide el corazón. El ‘corazón’ te pide muchas veces melonadas. Pero ahí está tu juicio para evitar que las cometas. Y existe la palabra ‘discernimiento’. Que está en desuso, ya lo sé.

3) En la vida, hay que disfrutar. Dos problemas a esto: a) Lo que cada cual entiende por ‘disfrute’. Para unos, consiste en ir al fútbol o una merienda de campo. Nada que objetar. Otros, en cambio, obtienen su gozo violando mujeres o pegando palizas a mendigos; y b) Muchas veces, se debe subordinar el disfrute, aun el legítimo, al deber, por ejemplo, atendiendo a los hijos o simplemente estudiando o trabajando.

4) Es bueno acumular experiencias; cuantas más y más variadas, mejor. La vida ya te proporciona las suficientes y surtidas para que tengas que buscarlas. Y que te golpeen con un martillo en la cabeza o sufrir voluntariamente una descarga que te prive del sentido son experiencias que no deben desearse en ningún caso. Lo del puenting tampoco lo termino de ver yo.

2 comentarios:

  1. En mi cuerpo mando yo, pues la Historia de Ramón Sampedro es muy difícil, su libro " Cartas desde el Infierno", es precioso, era un Señor inteligente y tiene una poesía dedicada a una Sirena que es sublime, ¡madre mía le quedó lo más importante su mente libre encerrada en un cuerpo muerto y con unos paisajes gallegos llenos de libertad, casi nada!.


    http://www.elmundo.es/elmundolibro/2004/10/01/protagonistas/1096632584.html


    Es verdad que a veces el corazón pide melonadas y no siempre cosas inteligentes y razonables, debemos vigilarnos a nosotros mismos y decirnos "¡ Eh tú para el carro!.


    Por supuesto que en la vida hay que disfrutar pero lleva Usted toda la razón Señor Rey, depende de qué se disfrute y cómo, también aquí hay que decirnos " ¡ Eh tú para el carro y no sigas adelante!



    Hay que tener experiencias normales, nada raras, porque las normales son las que nos hacen felices. Gran artículo Señor Rey, me ha encantado. Saludos Cordiales.

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    1. Javier Rey de Sola12 de junio de 2015, 12:28

      Lejos de mí juzgar a nadie. Pero, en paralelo a la historia de Ramón Sampedro, prefiero el caso de aquel sacerdote que, en situación idéntica de tetraplejia, decía, más o menos textualmente, refiriéndose a él mismo: "Soy como un millonario que hubiera perdido 5.000 pesetas". Gracias por sus comentarios y un saludo.

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